jueves, 15 de mayo de 2014

UNA DISPARATADA UNIDAD DE CONTROL DEL GASTO PÚBLICO.



El Boletín Oficial de Aragón publicaba ayer el extravagante Decreto del Gobierno de Aragón, por el que se crea la Unidad de Control de la Gestión Pública. No se nos dicen las razones que hacen necesario un control como el previsto, cuya inoperancia a primera vista resulta evidente, pues tres personas –los miembros que integran dicha Unidad, entre ellos el propio Consejero de Hacienda y Administración Pública- difícilmente pueden pretender supervisar todo el gasto público de la Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón.

El órgano previsto se muestra a priori inoperante y obsoleto, pues con arreglo a cualquier criterio moderno y eficiente de control, los criterios y objetivos de gestión han de incorporarse a los propios procesos administrativos y trasladarse a todos los responsables del gasto público, para que éstos sean los primeros encargados de su aplicación y vigilancia, pues nadie puede suponer que la tarea del Consejero de Hacienda de una Comunidad Autónoma pueda consistir en informar, con carácter previo, toda propuesta de gasto formulada por Departamentos, organismos públicos y empresas públicas de la Comunidad Autónoma de Aragón.

El modelo diseñado, además de arcaico y disfuncional, es contrario a la Ley de Hacienda de la Comunidad Autónoma de Aragón, pues en ella se atribuye a cada Consejero la competencia para autorizar los gastos con cargo a los programas presupuestarios que correspondan a su Departamento. Se supone que el Departamento de Hacienda y Administración Pública tiene herramientas suficientes para controlar debidamente el gasto público e impedir que se produzcan gastos o compromisos que no vengan respaldados por los ingresos previstos, pero no puede desplazar el criterio de oportunidad en la ejecución presupuestaria que corresponde a cada Consejero.

Nada se concreta en el Decreto aprobado sobre el alcance que quepa otorgar al informe previo que se reserva a dicha Unidad de Control. Es evidente que se trata de un informe preceptivo, de carácter obligatorio, sin el cual no será posible tramitar ningún expediente de gasto. Pero no se señalan los criterios que ha de aplicar dicha Unidad de Control para informar las propuestas de gasto, de manera que al margen del criterio de suficiencia presupuestaria –algo que ya aprecia en su labor de fiscalización previa la Intervención General- no cabe descartar que se apliquen criterios discrecionales de oportunidad política, colisionando con ello con la propia competencia de los Consejeros o responsables de cada organismo o empresa pública.

¿Tiene carácter vinculante el informe que pueda emitirse? Ante el silencio de la norma, ha de concluirse que no es vinculante, lo cual hace todavía más absurdo el nuevo filtro de control introducido, salvo que la finalidad perseguida sea dilatar y entorpecer la gestión, si ésta se entiende como sinónimo de gasto. Tal vez se trate solo de dificultar la gestión para con ello impedir el gasto. Disfuncional y rechazable en todo caso.

La composición prevista para la nueva Unidad de Control resulta igualmente rechazable. La presencia en el mismo de la Interventora General es totalmente inadecuada, pues su condición técnica debiera mantenerla alejada de toda decisión política o de oportunidad sobre el gasto, ya que luego ha de corresponderle fiscalizar la corrección del gasto desde un criterio estricto de legalidad y suficiencia presupuestaria. Aún más resulta criticable la posibilidad de que a dicho órgano se incorpore personal eventual –de estricta confianza política-, toda vez que la legislación de función pública excluye para los mismos el desarrollo  de cualquier actividad que exceda del asesoramiento especial a los miembros del Gobierno, sin que por lo tanto puedan en modo alguno ejercer tareas de control sobre las decisiones de gasto público de los órganos administrativos.

El órgano es disfuncional, inoperante, contrario a la Ley de Hacienda y a la Ley de Ordenación de la Función Pública de la Comunidad Autónoma, y también a la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, pues, como se señala en su artículo 11.2, “no podrán crearse nuevos órganos que supongan duplicación de otros ya existentes si al mismo tiempo no se suprime o restringe debidamente la competencia de éstos”.

Es evidente que el órgano de control interno del gasto público es la Intervención General y que su función ha de ejercerse con autonomía funcional. Vulnera tales competencias exclusivas y dicha autonomía de funcionamiento la creación de la  nueva Unidad de Control, pues su funcionamiento implica superponer un nuevo control al gasto público, con menoscabo del papel que corresponde a la Intervención General. La presencia en dicha unidad de la Interventora General, sometiéndola al criterio político que, en cada caso, fijen el titular del Departamento de Hacienda y Administración Pública y la nueva responsable de Presupuestos contraviene la autonomía funcional que la Ley reserva a dicho órgano. Es evidente, por ello, que la labor de control del gasto público –en lo que afecta a suficiencia presupuestaria- se ha usurpado a la Intervención General, desnaturalizando también el perfil estrictamente técnico de este órgano.

Esta Asociación, a la vista de todo lo señalado, analizará la oportunidad de dirigirse al Justicia de Aragón, así como a los Grupos Parlamentarios de las Cortes de Aragón, para que se requiera la supresión de la Unidad de Control creada por el Gobierno de Aragón, por ser contraria al ordenamiento jurídico y vulnerar el principio de jerarquía normativa.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Es increíble que esta norma haya superado el informe del servicio jurídico (¡están en Babia!) . La reacción además dela queja , debe incluir la exigencia de que se refuerce la independencia y la profesionalización de toda la intervención. Un cuerpo nacional de interventores , como el de secretarios y tesoreros en la Admón Local, totalmente independiente de los poderes , puede ser la mejor solución .

Anónimo dijo...


El desbarajuste es cada vez mayor en esta Administración.

Anónimo dijo...



Esta unidad solo va a incrementar el descontrol.

Anónimo dijo...


Será un órgano de control político que se añadirá al control presupuestario y el de la Intervención General de la Comunidad Autónoma, que siempre se ha llevado a cabo.

Con esta finalidad, el Consejo de Gobierno de Aragón ha acordado la creación de la Unidad de Control de la Gestión Pública, que intensificará la supervisión del gasto autonómico, ha informado el consejero de Presidencia y Justicia, Roberto Bermúdez de Castro. Un órgano cuya puesta en marcha ya adelantó el consejero de Hacienda del Gobierno de Aragón, Javier Campoy, en las Cortes de Aragón.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, Bermúdez ha considerado que "ayudará a mejorar la eficiencia y el control del gasto público".

Asimismo, el consejero ha negado que se haya bloqueado el gasto en la Administración autónoma, señalando que en la reunión de este martes el Consejo de Gobierno ha aprobado varias partidas de gasto. "En gastos de personal, IAI, servicios sociales, sanidad y educación se puede gastar con normalidad".

Bermúdez de Castro ha comentado que el Gobierno de Luisa Fernanda Rudi ha reducido el gasto en los contratos de luz o telefonía y ahora "se va a intentar profundizar en todo este tema del gasto corriente". Los Departamentos tendrán que elaborar una memoria justificativa de cada partida, aparte de los controles tradicionales.

"Es una unidad de control, como había una Oficina Presupuestaria en Moncloa y funcionaba muy bien", ha continuado el portavoz, agregando que "no tiene por qué dar ningún problema a la gestión del Gobierno de Aragón".

Ha dejado claro que "queremos una mayor coordinación del Gobierno, más control todavía", apuntando que el gasto que supondrá esta nueva unidad será "cero" porque "para esto no se contrata a nadie, se gasta lo mismo".

Sobre el déficit de la Comunidad Autónoma en 2013, Roberto Bermúdez de Castro ha dicho que "hemos tenido una mínima parte estructural" y que la mayor parte es "coyuntural", pero los miembros del Ejecutivo han tomado la decisión de "ser todavía más eficientes".

el economista

Anónimo dijo...



Están quedando claros los resultados de incorporar al área de hacienda a personas que desconocen el funcionamiento de la administración pública.

Anónimo dijo...



Este engendro es verdaderamente burdo.

Anónimo dijo...

Entiendo que la Unidad no va a supervisar la legalidad del gasto propuesto por las Consejerías, ya que para ello está la intervención. Sino que supervisará la oportunidad del gasto. Entonces, me pregunto yo ¿para qué sirven las leyes de presupuestos? y la capacidad de gestión de los consejeros? Desde luego la confianza en ellos por parte de la Presidenta queda en entredicho completamente.
Alguno, muy contento no estará.

Anónimo dijo...

Qué bien que hayáis sabido encontrar palabras, y hasta título, para explicar porque la lectura de este Decreto genera un chirrido descomunal.

Anónimo dijo...

Esto es un disparate absoluto.

Anónimo dijo...


Lo dice el Gobierno:

El Consejo de Gobierno ha dado el visto bueno a la creación de la Unidad de Control de la Gestión Pública, un órgano que servirá para mejorar la eficiencia en el gasto público. Según Bermúdez de Castro, “su objetivo será priorizar la inversión en gasto social, es decir, en Educación, Sanidad y Servicios Sociales, y las políticas de reactivación económica”.

Para ello se formarán tres Subcomisiones:


La ‘Subcomisión de racionalización y optimización del gasto corriente’.
La ‘Subcomisión de gasto social’, que evaluará la eficacia del gasto específicamente en Sanidad.
La ‘Subcomisión de política de inversión estratégica’ para mejorar los retornos de las inversiones del Gobierno de Aragón.


Esta Unidad de Control se encargará de supervisar de manera continua la ejecución presupuestaria. Y lo hará en coordinación con todos los departamentos, organismos y empresas públicas de la Comunidad Autónoma.

Los criterios generales serán los de optimizar la eficiencia en el gasto, para identificar espacios de ahorro que no afecten a la calidad de los servicios públicos que presta la Administración autonómica.