


Éramos sesenta socios, todos empleados públicos. Nuestra cuota anual es de 60 euros. Hemos hecho expresa renuncia en nuestros estatutos a recibir subvenciones públicas. Actualmente el presidente es Julio Guiral. Para comunicarte con nosotros, o nos escribes a la dirección postal: Calle León XIII, 21, 4º centro 50008 ZARAGOZA, o por correo electrónico: asocfuncionpublica@yahoo.es
La corrupción aflige a todos los países, minando los progresos sociales y alimentando la desigualdad y la injusticia.
Cuando personas e instituciones corruptas roban unos fondos para el desarrollo que se necesitan desesperadamente, se están robando a los pobres y las personas vulnerables la educación, la sanidad y otros servicios esenciales.
Si bien la corrupción puede marginar a los pobres, no los silenciará. Este año, en el mundo árabe y en otras regiones del mundo, los ciudadanos de a pie han unido sus voces para denunciar la corrupción y exigir que los gobiernos combatan este delito contra la democracia. Sus protestas han desencadenado cambios en la escena internacional que apenas si podrían haberse imaginado solo unos cuantos meses antes.
Todos nosotros tenemos la responsabilidad de ponernos manos a la obra para combatir el cáncer de la corrupción.
Las Naciones Unidas están ayudando a los países a luchar contra la corrupción en el marco de su campaña general, a nivel de todo el sistema, destinada a contribuir a reforzar la democracia y la buena gobernanza.
La Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción es un poderoso instrumento en esta lucha. Insto a todos los gobiernos que aún no la hayan ratificado a que lo hagan sin demora. Asimismo, exhorto a los gobiernos a que incluyan medidas de lucha contra la corrupción en todos los programas nacionales de apoyo al desarrollo sostenible.
El sector privado también puede salir enormemente beneficiado de la adopción de medidas eficaces contra la corrupción. La corrupción distorsiona los mercados, incrementa los costos para las empresas y, en última instancia, castiga a los consumidores. Las empresas pueden crear una economía mundial más transparente adoptando iniciativas de lucha contra la corrupción, incluida la labor del Pacto Mundial de las Naciones Unidas.
En este Día Internacional contra la Corrupción, comprometámonos a hacer la parte que nos corresponde tomando medidas enérgicas contra la corrupción, avergonzando a quienes la practican y engendrando una cultura que valore el comportamiento ético.
(Mensaje del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, el 9 de diciembre de 2011)
W. OPPENHEIMER - Londres - 19/05/2010, EL PAIS
Los primeros cadáveres contables en los armarios del laborismo británico fueron expuestos el martes por Jonathan Baume, secretario general de un sindicato de funcionarios que agrupa a más de 18.000 altos cargos. Baume reveló que varios mandarines, como se conoce a los funcionarios más poderosos, exigieron a sus superiores políticos instrucciones escritas sobre gastos que consideraban injustificados. Se trata de una protesta formal nada habitual, y significa que el funcionario cree que ese gasto tiene un objetivo político y no de gestión de Gobierno.
"Cuando un secretario permanente [máximo funcionario de carrera en cada ministerio] pide una carta de orientación a su ministro es porque cree que es una decisión grave que cree que no está bien", declaró Baume a la BBC. "Es tan poco habitual que algunos la comparan al botón nuclear. Cuando se da el caso tiende a ser por una decisión de un gasto elevado", añadió.
El primer ministro conservador, David Cameron, ha asegurado que sus ministros han encontrado algunos ejemplos de gastos "disparatados", y el secretario-jefe del Tesoro, el liberal-demócrata David Laws, declaró: "Estamos muy preocupados porque en los últimos meses ha habido muchos compromisos de gasto que algunos creen que no eran rentables". Sobre todo en estos tiempos de ajuste de las cuentas públicas.
La denuncia se produce cuando aún no hace una semana que los laboristas abandonaron el Gobierno. El antecesor de Laws, Liam Byrne, le dejó una nota de despedida que pretendía ser graciosa: "Me temo que no ha quedado ningún dinero en la caja".
La actividad parlamentaria tras las elecciones arrancó ayer con la reelección del conservador John Bercow como speaker o presidente de la Cámara. Tras delicadas negociaciones entre los partidos que integran la coalición, Cameron apareció por primera vez en el banco del Gobierno flanqueado por el viceprimer ministro y líder de los liberal-demócratas, Nick Clegg, y por el jefe del Foreign Office, William Hague.
En sus primeras palabras desde el banco del Gobierno, Cameron arrancó risas al subrayar que, con tantas caras nuevas, "muchos estamos sentados junto a gente con la que nunca nos habíamos sentado antes". Lo dijo sin darse cuenta de que parecía que se refería a su compañero de coalición, Nick Clegg.
A. M. - Palma de Mallorca - EL PAIS , 13/12/2009
Baleares marca índices muy negativos por causas judiciales abiertas por corrupción (un total de 14) y tiene una alta densidad de políticos imputados (40) entre el millón de habitantes. En las principales instituciones de Palma, Mallorca y Baleares, el voto decisivo está en manos de cargos públicos implicados que no han renunciado a su escaño. Ante esa situación, que se agrava con nuevos escándalos y más imputados cada semana, ayer al mediodía más de un millar de personas (otras fuentes indicaron que unas 2.000) se reunieron en el centro de Palma para protestar. Reclamaron honestidad y dimisiones. Un grupo acudió a chillar ante el histórico piso-palacete del ex presidente Jaume Matas, del PP, que está incurso en una causa por supuesto enriquecimiento ilícito.
La protesta ciudadana fue muy diversa, no había colectivos organizados, coincidían jóvenes, familias de media edad, conocidos ciudadanos de izquierdas y muchos jubilados. Un grupo de tambores animó el paseo.
DIEZ años de coalición PSOE-PAR en la DGA han reportado a esta Comunidad el periodo de mayor estabilidad política, pero también han contribuido al desarrollo de inercias generalmente reñidas con el buen gobierno: eso que algunos llaman calidad democrática para permitirse un margen de laxitud que no tiene cabida en la gestión pública. Síntoma inequívoco de este proceso es la falta de transparencia que por igual se manifiesta en el desprecio a la información parlamentaria o en el oscurantismo en torno a la cada vez más tupida red de empresas públicas. Otro es el silencio, la cruda inhibición ante evidencias que puedan comprometer o, simplemente, incomodar. Se prodiga sin reparar en que es la apuesta más segura para el que desconfía de sí mismo, pero mucho más difícil de manejar que la palabra porque hay silencios que hablan por sí mismos y algunos hasta son cómplices. Mal maneja la palabra quien considera que pagarse el chófer de un pretencioso coche oficial con fondos europeos destinados a ayudar a las mujeres maltratadas en asunto de otro partido en el que nadie debe inmiscuirse. Pero peor calla quien teniendo responsabilidades políticas directas en materia tan sensible guarda silencio intentando no otorgar. Mucho peor.
(Artículo de Ángel Gorri, publicado en “Heraldo de Aragón” el 29 de junio de 2009).
Los principios éticos y de conducta de los gobernantes.
En marzo de 2005 el Consejo de Ministros de España aprobó un código de buen gobierno aplicable fundamentalmente a los miembros del Gobierno y los altos cargos de
Más recientemente, Patxi López ha pedido a sus consejeros y colaboradores que gestionen los recursos públicos con austeridad y honradez extremas, reclamando a todos «bolsillos de cristal». Una metáfora ya utilizada por el famoso politólogo italiano Giovanni Sartori, que sostiene que la casa del poder debería ser siempre una casa de cristal en la gestión de los asuntos públicos (Sartori es uno de los más pertinaces fustigadores de Berlusconi, sobre el que publicó esta primavera «El sultanato», un libro realmente premonitorio).
Pero el cristal, utilizado como imagen de la transparencia, es también un material frágil. Así, en la última encuesta presentada por
Sobre el problema urbanístico el presidente del Gobierno de España ha declarado que «el crecimiento rápido en épocas de bonanza era muy difícil pararlo, toda la sociedad participa». Y añadía luego que «cuando en tantos ayuntamientos de España el suelo multiplicaba su valor por 20 y se convertía casi en petróleo?, vete tú a decirle a un pueblo que no construya más».
Estas afirmaciones del Presidente vienen a probar que, en cuestión de principios, no es lo mismo predicar que dar trigo. De cualquier modo, más allá de utópicos idealismos, lo cierto es que la corrupción ayuda frecuentemente a lubricar el sistema. Permite que funcione. Por ejemplo: se calcula que la economía sumergida supone en España el 25 por ciento del producto interior bruto (PIB).
En un libro reciente, «El negocio del poder», sus autores, los periodistas Federico Quevedo y Daniel Forcada, denuncian con detalle los privilegios, abusos y desmanes de cierta clase política española. Quevedo y Forcada ponen también de manifiesto que la corrupción viene siendo utilizada como un arma arrojadiza, principalmente entre los dos grandes partidos, primando los réditos electorales inmediatos en detrimento de una decidida voluntad política de enfrentarse a los casos de corrupción más flagrantes.
En definitiva, a pesar de proclamados códigos y principios, la separación entre lo público y lo privado aún sigue siendo muy lábil en España. Y, como sostiene Norberto Bobbio, la distinción entre el buen y el mal gobierno reposa precisamente sobre la contraposición entre interés común e interés particular, entre utilidad pública y utilidad privada.
(Artículo de Francisco Palacios, publicado en “
(Artículo de Ángel Garcés Sanagustín, profesor de Derecho Administrativo, publicado en “Heraldo de Aragón”, el 14 de junio de 2009).
La réinvention sans fin de l’Etat contemporain. Le sociologue Philippe Bezes se penche sur la rationalisation progressive de l’administration.
Comment pourrait-on prétendre gouverner les autres si l’on ne se gouvernait pas soi-même?, demande le sociologue Philippe Bezes, dans un livre dense et fascinant, où il tente de saisir non pas “l’Etat que réforme” mais celui “que l’on réforme”. A elle seule, du reste, cette question résume le paradoxe de l’Etat contemporain, engagé depuis les années 1960 dans un processus ininterrompu de réinvention.
Au fil des années, la réforme de l’administration est en effet devenue une véritable politique publique à part entière. La seule, peut-être, à avoir envahi avec une telle constance les programmes politiques, les rapportos administratifs en tout genre, les contrats passés par l’administration avec les cabinets de conseil et, finalement, le sens comun. Pour le dire avec les mots que Philippe Bezes emprunte à Michel Foucault, l’Etat est devenu “socieux” de lui-même. C’est peut-être là, d’ailleurs, sa principale singularité.
Au fil d’une enquête historique très fouillée, le sociologue identifie cinq configurations idéologiques et institutionnelles qui jalonent l’histoire du “souci de soi de l’Etat”: la rationalisation des choix budgétaires dans les années 1960, les réformes du rapport des usagers à l’administration des années 1980, la modernisation du service public à la fin de cette décennie et, enfin, la diffusion du “nouveau management public” dans les années 1990. En arrière-plan, c’est un schéma inspiré de Max Weber: la rationalisation progressive de l’exercice du pouvoir bureaucratique.
Une “rationalisation” qui, à lire Philippe Bezes, n’est pas dénuée d’ironie. En retournant contre lui-même son pouvoir réformateur, “l’Etat stratège” a aussi sapé les bases ideologiques sur lesquelles il fut fondé, notamment l’existence d’une fonction publique indépendante du pouvoir politique. Qui plus est, ce sont paradoxalement aujourd’hui des hauts fonctionnaires qui sont les promoteurs de la conception managériale de l’Etat, et plus des hommes politiques comme dans les années 1970, ou des consultants comme dans les années 1980. L’auteur connaît assez la sociologie des organisations pour ne pas se laisser impressionner par ce genre de paradoxes. Le “tournant Sarkozy”, sur lequel se conclut l’ouvrage –critique des corps de fonctionnaires, promotion de l’avancement au mérite, spoil system dans la haute fonction publique-, lui apparaît ainsi comme l’aboutissement du processus de réinvention de l’administration, plutôt que son inauguration.
Longtemps, l’Etat fut tenu par la sociologie française pour une institution figée. En décrivant les voies par lesquelles l’art de gouverner a choisi, au tournant de ce siècle, de se prendre pour son propre objet, Philippe Bezes montre, a contrario, que nous sommes peut-être au bord d’un changement radical du “référentiel” de l’action publique.
(Artículo de Gilles Bastin, publicado en Le Monde des Livres el 5 de junio de 2009).
ROSA MONTERO , EL PAÍS, 02/06/2009
Para qué nos vamos a engañar: a nadie le gusta ser criticado. Lo normal es que la bilis negra te coma las entrañas cuando alguien opina negativamente sobre ti. Los escritores solemos decir, muy píamente, que apreciamos la crítica constructiva, y que ansiamos encontrar a ese crítico verdaderamente bueno que nos ayude a mejorar nuestra escritura. Todo esto suena muy bien, pero es como aquel tópico que las actrices repetían en los años del destape: sólo me desnudo si lo exige el guión. Y luego rodaban una escena escribiendo a máquina con los pechos al aire. Quiero decir que se trata de una mentira muy gorda. Odiamos a los críticos incluso si son buenos. Es más, puede que a los buenos les tengamos aún una mayor inquina, porque seguramente atinan mejor con lo que más nos duele, con lo que hacemos peor.
Esta intolerancia hacia la crítica es algo ancestral. Hasta hace un siglo se dirimía a tiros o a sablazos en iracundos duelos. Como el del célebre actor Julián Romea, que en 1839 retó al crítico de teatro Ignacio Escobar por una mala reseña. Los dos eran pésimos tiradores y fallaron sus disparos; pero la bala perdida de Romea mató a uno de los padrinos. Una tragedia verdaderamente imbécil. Y es que hay algo muy tonto y muy niño en la incapacidad para aceptar que hablen mal de nosotros. Un defecto que padecemos todos, porque los críticos tampoco soportan ser criticados. Tomemos por ejemplo el guirigay Almodóvar-Boyero y sus airadas secuelas: blog del cineasta, comunicado de redacción. Como dijo la Defensora del Lector, yo creo que todo el mundo tiene el mismo derecho a criticar, al margen de que te gusten o no sus modos (tanto Boyero como Almodóvar tienen admiradores y detractores apasionados). Y, en cualquier caso, con la que está cayendo, ¿no es una bobería enfurruñarse tanto por algo tan pequeño?
EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, 30/05/2009 A. I. / M. N.
Después de bastantes meses evitándolo, el Gobierno de Aragón informará en sede parlamentaria por fin de la empresa pública Sodemasa, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente y que está permanentemente en el ojo del huracán por la situación real de sus empleados. Lo hará una de las manos derechas del consejero Alfredo Boné. En concreto, el secretario general técnico Roque Vicente. A petición propia, acudirá a la comisión de Medio Ambiente para informar de la estructura organizativa de este organismo, así como para explicar su participación en el operativo contra los incendios.
Hasta ahora, el Ejecutivo autonómico había evitado dar informaciones, como le han reclamado continuamente los grupos de la oposición, que tienen sospechas sobre la política de personal así como sus atribuciones. En los últimos días ha vuelto a quedar patente tras conocer que algunos empleados ejercían labores que no les competían.
MUNICIPIOS VULNERABLES.
La multiplicación de los casos de corrupción evidencia graves deficiencias institucionales.
LA DETENCIÓN de la alcaldesa del municipio zaragozano de La Muela, elegida primero por el Centro Democrático y Social y después por el Partido Aragonés, vuelve a poner de manifiesto que el poder local se ha convertido en el más vulnerable a la corrupción, independientemente de la adscripción política de quien lo ejerza. Los delitos que el juez imputa a los responsables del Ayuntamiento de La Muela son los mismos que se vienen repitiendo en cada uno de los casos semejantes: blanqueo de dinero, cohecho y tráfico de influencias. Como también el mapa electoral recuerda al de los restantes municipios envueltos en prácticas ilegales: la alcaldesa lleva ininterrumpidamente en el poder más de dos décadas. E, incluso, las escenas posteriores a la detención parecen obedecer a un guión repetido sin variaciones: los detenidos por corrupción suelen contar con un alto grado de apoyo entre sus vecinos.
La amplitud del fenómeno, así como la reiteración de los esquemas políticos y sociológicos observados en cada caso, demuestran que la corrupción municipal tiene, sin duda, una causa necesaria en un afán de lucro que no repara en la licitud de los medios. Pero la causa suficiente habría que buscarla en las deficiencias del sistema institucional, incompetente para prevenir los abusos y sólo capaz de detectarlos y castigarlos por la vía penal cuando adquieren proporciones escandalosas. Y también para este punto existe un patrón de comportamiento que dicta la reacción de los grandes partidos, postergando la consideración de la corrupción municipal como lo que es: un grave problema institucional y no una sucesión de episodios aislados. Mientras que el PP ampara a sus militantes bajo sospecha y reclama el monopolio de la virtud cuando la corrupción afecta a los socialistas, el PSOE toma inmediatas medidas contra los encausados procedentes de sus filas. Pero ni uno ni otro, ni tampoco las restantes formaciones, parecen decididos a adoptar iniciativas políticas y parlamentarias que saneen y fortalezcan a los ayuntamientos.
La corrupción municipal se ha desarrollado al amparo de la burbuja inmobiliaria, pero también la ha retroalimentado. Los ayuntamientos vieron en las recalificaciones de terreno un instrumento para obtener recursos para las arcas municipales, supliendo las carencias a las que les condenaban los Presupuestos del Estado. Pero la zona gris en la que se desarrollaban estas prácticas fue dejando paso a la abierta ilegalidad, al cobrar protagonismo los intermediarios por cuenta propia y ajena entre los municipios y los promotores inmobiliarios. Del beneficio para los ayuntamientos y de la mejora de los servicios que prestan a los ciudadanos se pasó al enriquecimiento personal, transitando en muchos casos por la financiación de los partidos. La corrupción urbanística terminó por configurarse, así, como una coalición de intereses tejida a partir de un espejismo de prosperidad, pero imbatible mientras duró.
(Editorial del diario “El País”, publicado el día 23 de marzo de 2009).
Publicado el 29-01-2009 ,en Expansión por Oscar Cortés. Vicepresidente del Club Dirección Pública Esade Alumni
La elevada complejidad de la sociedad actual unida a un contexto marcado por la crisis económica presenta un escenario con elevada demanda de liderazgo en los diferentes ámbitos público, empresarial o social. Aunque abordar el concepto de liderazgo en lo público no es fácil, la Administración, como elemento clave en la provisión de valor público y bienestar social, también demanda líderes y equipos capaces de emprender procesos de reforma.
Mirando a la cúpula de las organizaciones públicas encontramos que los incentivos que encuentran los políticos para priorizar una reforma en el ámbito administrativo son muy débiles, especialmente porque su éxito es remoto en tiempo y posibilidades y la valoración del ciudadano va a ser muy baja cuando no nula.
De esta forma podríamos pensar en líderes en forma de directivos "ideales" que serían aquellos capaces de aglutinar al máximo nivel tres capacidades: formulación y diseño de políticas públicas, gestión interna para poner la maquinaria administrativa en marcha y consecución de un entorno que autorice, apoye, tolere o favorezca la implantación de la estrategia definida.
Por otra parte, las organizaciones en general, y las públicas en particular, están sometidas en estos tiempos a varios efectos concurrentes. Por una parte, el creciente valor de las personas y la proliferación de redes tenderán a deslocalizar el conocimiento y el poder. Por otra, se plantean nuevas demandas en el capítulo de las habilidades: escuchar, convencer, conversar, interactuar, cohesionar, ejemplificar, transparencia, inquietud y curiosidad permanente.
Es obvio que aglutinar en una o pocas personas todo lo anterior es un ideal que está lejos de existir. Podríamos, sin embargo, hablar de un óptimo en forma de liderazgo compartido y distribuido entre las diferentes personas que componen los equipos políticos y profesionales: líderes maestros, capaces de inculcar y fomentar la predisposición para que todos sepan qué aportar en un proyecto determinado; líderes que escuchen y generen cauces adecuados para la gestión del conocimiento como vía para estimular el aprendizaje organizativo; líderes que puedan producir micro-innovaciones en pequeñas actividades del día a día al servicio de los ciudadanos.
Líderes, a todos los niveles, capaces de llevarnos hacia una Administración pública inteligente en la sociedad del riesgo y del conocimiento que marca este comienzo del siglo XXI.
MUCHOS INFORMES, POCA INFORMACIÓN.
(Editorial de "Heraldo de Aragón", publicado el 6 de febrero de 2009)
La falta de transparencia, lejos de corregirse, se confirma como un preocupante estilo en el que parece instalado el Gobierno de Aragón. Pese a las reiteradas quejas de la oposición y de otras instancias para que haya información y claridad sobre los datos y funcionamiento de las empresas públicas, muy poco o nada se ha avanzado en este aspecto, y la promesa, reiterada por el presidente Iglesias en sus primeros discursos de investidura, de poner en marcha el Tribunal de Cuentas de Aragón ha quedado en eso, en un compromiso incumplido. Las trabas al necesario control y a la información sobre el uso y destino del dinero público se reprodujeron ayer, al inicio del periodo de Cortes de Aragón tras las largas vacaciones parlamentarias de invierno. Una proposición de ley del Partido Popular,que apoyó CHA, fue rechazada con los votos del PSOE, PAR e IU, que confirmó que su apoyo a los presupuestos municipales parece englobarse en un acuerdo político para todas las principales instituciones de Aragón. No se entiende qué motivo puede haber para rechazar que se aumente el control sobre las contrataciones externas para realizar unos informes, estudios y trabajos para los que el Gobierno aragonés ha presupuestado una cifra que supera los veinte millones de euros. La resistencia a aceptar normas básicas de buen gobierno daña la credibilidad de las instituciones y merma la confianza ciudadana.
5 comentarios:
Vivan los que soñaron un poquito, como diría Emilio Gastón.
Triunfa la verdad, hoy algunos estamos de celebración, otros deberían reflexionar y pensar que aun pueden contribuir a mejorar el servicio que prestamos a los ciudadanos pero siempre dentro de la más absoluta legalidad.
FELICIDADES A ESTA ASOCIACIÓN, SEGUIR.
Importantísima sentencia cuyos efectos aún no somos capaces de calibrar. Mis felicitaciones a esa Asociación, pero también a los magistrados del Supremo que la han dictado. Ya era hora que el sentido común se impusiese sobre la arbitrariedad y la dejación general.
Véase este comentario en el blog de nuestros colegas asturianos del Conceyu por Otra Función Pública:
Los compañeros de la Asociación para la Defensa de la Función Pública Aragonesa nos remiten la importantísima sentencia dictada por la Sala de lo contencioso - administrativo del Tribunal Supremo el 29 de octubre de 2010, notificada a esa asociación el 28 de enero en el recurso de casación promovido por la misma (ver sentencia completa), en la que se declara la obligación de las Administraciones Públicas de incluir todas las plazas vacantes cubiertas por interinos en la oferta de empleo público.
La sentencia tiene una enorme trascendencia por varias razones, las fundamentales:
- Las Administraciones Públicas no pueden sustraer discrecionalmente puestos vacantes de la oferta de empleo público y, consecuentemente, de los procedimientos para ocupar esos puestos de trabajo de forma definitiva, de acuerdo con los principios constitucionales de publidad, igualdad, mérito y capacidad.
- Cuando una Administración Pública excluye plazas vacantes de la oferta de empleo público no sólo está cometiendo una actuación ilegal, sino que, además, con esta práctica ilegal vulnera el derecho fundamental del artículo 23.2 de la Constitución, conforme al cual todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho a acceder a los empleos públicos en condiciones de igualdad.
- No son lícitos para intentar justificar los recortes de la oferta de empleo público en la que no se incluyen todos los puestos vacantes, argumentos tales como la existencia de motivos económicos o de autoorganización, pues las plazas están presupuestadas y ocupadas por funcionarios interinos.
- El cumplimiento escrupuloso de esta obligación legal supondría un paso imprescindible para reducir la precarización del empleo público que hoy azota a la totalidad de las Administraciones del Estado y que incide muy negativamente sobre la calidad de los servicios públicos y sobre las condiciones de imparcialidad necesarias para el desempeño de las funciones públicas.
Finalizamos reiterando la importancia del éxito alcanzado por la Asociación para la Defensa de la Función Pública Aragonesa, ejemplo del buen hacer de una asociación independiente en defensa del interés general.
No logro desentrañar la sentencia en este tamaño.
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